Lázaro Cárdenas (1934-1940)
Su gobierno se caracterizó por el ascenso de las
fuerzas revolucionarias. Se organizaron los movimientos obrero y campesino:
Confederación Nacional Campesina (CNC) y Confederación y Trabajadores de México
(CTM), como única organización obrera. Se constituyó la Federación de
Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), medida por la que
los empleados públicos abandonan sus nexos con la CTM. Organizadas las fuerzas
sociales, Cárdenas crea en 1938 el Partido de la Revolución Mexicana (PRM) que
queda estructurado con los sectores obrero, campesino, militar y popular
(burócratas), supeditados al Estado y al Poder Ejecutivo en particular.
Cárdenas resolvió la crisis de autoridad
expulsando en 1936 al "jefe máximo" de la nación, Plutarco Elías
Calles, por conspiración contra el gobierno. Reforzó el presidencialismo y con
la creación del nuevo partido diseñó las estructuras políticas y económicas que
funcionarían sin mayores contingencias finales de los años ochenta.
El lema del PRM fue: "por una democracia de
trabajadores" y en la declaración de principios está la idea del proyecto
de nación: reconocimiento del derecho de huelga y apoyo a los obreros,
colectivización de la agricultura, intervención del Estado en la economía
nacional y en la educación; igualdad política social de la mujer, garantía de
libertades para los indígenas, seguro social, control de precios, construcción
de viviendas populares, la no intervención en los asuntos de otras naciones, el
derecho a la autodeterminación de los pueblos y el combate a cualquier forma de
opresión y el fascismo, que ya había asomado su cabeza en el horizonte
internacional y que en el interior del país esta representado, desde 1937, por la
Unión Nacional Sinarquista.
Contra los postulados radicales del PRM se unen
los partidos contrarios existentes entonces y los que se constituyeron después,
especialmente el Partido de Acción Nacional (PAN), formado en 1939 a iniciativa
del destacado intelectual Manuel Gómez Morín, Miguel Estrada Iturbide y otros
más (este partido obtuvo su registro oficial en 1948)
Con respecto a la Iglesia, Cárdenas mantuvo una
política de conciliación, pero la alejó sin perseguirla, mediante la educación
socialista. Puso en marcha La Reforma Agraria a través de repartos masivos de
tierra a los campesinos. Del 1° de diciembre de 1934 al 31 de agosto de 1940 se
otorgaron al campesinado un total de 18,352,275 hectáreas. Por el Nuevo Código
Agrario (1940) se autorizó el establecimiento de ejidos ganaderos y forestales.
En 1937 nacionalizó los Ferrocarriles Nacionales
y en 1938 se expropiaron los trenes de las compañías petroleras extranjeras.
Durante su administración se crearon la Comisión
Federal de Electricidad, los departamentos de Turismo, de Prensa y Publicidad,
la Secretaría de Asistencia Pública (1938), el Departamento Autónomo de
Asistencia Infantil (1937); los bancos de Crédito Ejidal y Nacional Obrero de
Fomento Industrial, así como el Tribunal Fiscal de la Federación. Su obra
educativa fue muy importante.
Además del interés que puso en las escuelas
primarias y las regionales campesinas, creó el Consejo Nacional de Educación
Superior y de la Investigación Científica, el Consejo Técnico de Educación
Agrícola, el Instituto Nacional de Psicopedagogía; el Instituto Nacional de
Antropología e Historia y el Instituto Nacional Indigenista. Cárdenas convirtió
el Castillo de Chapultepec en museo y traslado de ahí a Los Pinos la residencia
presidencial. Clausuró las casas de juego. Abrió las puertas a los refugiados
republicanos españoles (más de 40,000) y a otros perseguidores políticos
europeos y americanos.
Los hechos que suelen registrarse como los más
relevantes de la gestión de Cárdenas fueron la Expropiación Petrolera en 1938
-acontecimiento de la mayor trascendencia para el nacionalismo mexicano-, que
se aplicó contra las compañías extranjeras del ramo y que dio lugar a la
fundación de la empresa paraestatal Petróleos Mexicanos; la aplicación más
decidida -antes y después de su gobierno- de la Reforma Agraria; así como la
creación del Instituto Politécnico Nacional y de La Casa de España en México,
luego transformada en El Colegio de México. Por lo demás, el recibimiento de
los exiliados republicanos españoles resultó estratégico para el
enriquecimiento del medio cultural del país, pues entre ellos se encontraban
importantes intelectuales y artistas que se arraigaron en el país.
